Reseña: Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer

17:42:00 Vanesa Sanmartín 2 Comments


Al ver el título de la entrada tal vez os preguntéis:  ¿por qué te ha dado por reseñar un libro tan sumamente conocido, tan leído y (por supuesto) tan reseñado?.

Pues por dos razones.
La primera es que este fue el primer libro que me compré hace ya muchos años, y recuerdo como si fuese ayer que me costó la “friolera” de 300 pesetas (para los nacidos ya en el euro 1,80 €), es de la  Editorial Clásicos de Siempre y tiene 302 páginas, porque vienen las Rimas y las Leyendas, aunque yo en este caso sólo os hablaré de las Rimas.
Y la segunda razón es porque desde siempre Bécquer ha sido mi poeta favorito, con su musicalidad, la aparente sencillez de sus poemas y su sensibilidad siempre me han atrapado.  Por eso me hace ilusión inaugurar la sección de reseñas de poesía con esta obra en concreto.

Mi idea en esta entrada es mostraros mis poemas favoritos de cada grupo de rimas y hablaros un poco de ellos siempre desde mi punto de vista (que puede que no sea el mismo que el vuestro) porque ya se sabe que la poesía es muy subjetiva. Y yo, personalmente pienso, que sólo el propio poeta sabe lo que significa exactamente cada uno de sus poemas, y que por muy bien que nos los puedan explicar a los demás nunca llegaremos a comprenderlos de la misma manera.

Aunque en este libro no aparece, me gustaría comenzar con el inicio de la Introducción sinfónica, donde desde la primera frase ya podemos observar la grandiosidad su magistral pluma:
“Por los temerosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el Arte los vista de la palabra, para poderse presentar decentes en la escena del mundo.
Fecunda, como el lecho de amor de la Miseria, y parecida a esos padres que engendran más hijos de los que pueden alimentar, mí Musa concibe y pare en el misterioso santuario de la cabeza, poblándola de creaciones sin número, a las cuales ni mi actividad ni todos los años que me restan de vida serían suficientes a dar forma.
Y aquí dentro, desnudos y deformes revueltos y barajados en indescriptible confusión, los siento a veces agitarse y vivir con una vida oscura y extraña, semejante a las de esas miríadas de gérmenes que hierven y se estremecen en una eterna incubación, dentro de las entrañas de la tierra, sin encontrar fuerzas bastantes para salir a la superficie y convertirse, al beso del sol, en flores y frutos... “


Y ahora sí, vamos con las Rimas divididas en grupos según su temática:

Rimas I- XI: REFLEXIONA SOBRE LA POESÍA, LA CREACIÓN DE LA MISMA Y LA INSPIRACIÓN.
Para Bécquer la poesía está en todas partes, y puede ser descubierta con la sensibilidad adecuada. Como nos muestra en la Rima IV:

No digáis que agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas;
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista;
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías;
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a escribir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que el cálculo resista;
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a do camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

Mientras sintamos que se alegra el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan;
mientras haya esperanza y recuerdos;
¡habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que lo miran;
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira;
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas;
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!

En la Rima VII, nos dice que todos tenemos la inspiración en nuestro interior, que está ahí escondida esperando que escarbemos un poco dentro de nosotros mismos para sacar de ella todo su esplendor.

Del salón en el ángulo obscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!

¡Ay!, pensé ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma!
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: “¡Levántate y anda!”


Rimas XII- XXIX:  EXHALTACIÓN DEL AMOR
Este grupo de poemas son, sin duda, los más famosos. En ellos habla desde la felicidad de un amor correspondido. Son poemas breves e intensos con los que muchos nos hemos visto identificados en algún momento.  ¿Quién no conoce la Rima XIII, y su “pupila azul”?

Tu pupila es azul, y cuando ríes,
su claridad suave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.

Tu pupila es azul, y cuando lloras,
las transparentes lágrimas en ellas
se me figuran gotas de rocío
sobre una violeta.

Tu pupila es azul, y cuando lloras,
como un punto de luz radia una idea,
me parece en el cielo de la tarde
¡una perdida estrella!

Destaca también la Rima XXI, que es mi favorita de todo su poemario, en ella Bécquer dice en sólo tres palabras una de las cosas más bonitas que se pueden decir a la persona amada: “poesía... eres tú”

¿Qué es poesía? dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul;
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú

Para finalizar con este grupo, he escogido la Rima XXIII, que casi estoy segura es uno de los poemas que más carpetas de estudiantes ha ocupado:

Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo,
por un beso,.. ¡yo no sé
qué te diera por un beso!


Rimas XXX- LI: AMOR IMPOSIBLE, DESENGAÑO AMOROSO Y AMOR FRACASADO.

La Rima XXX es una de las más características, donde el orgullo impide la continuación de una relación que es deseada por ambas partes, pero que nunca será manifestada:

Asomaba a sus ojos una lágrima
a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor
yo digo aún: “¿Por qué callé aquel día?”
y ella dirá: “¿Por qué no lloré yo?”

Otra de las más famosas, es la Rima XXXVIII, en la que el poeta se pregunta el paradero del amor una vez que se termina:

Los suspiros son aire, y van al aire.
Las lágrimas son agua, y van al mar.
Dime, mujer: cuando el amor se olvida,
¿sabes tú a dónde va?

Y en la Rima XLI, plasma como los fuertes caracteres de los dos amantes impiden que la relación pueda llegar a buen puerto:

Tú eras el huracán, y yo la alta
torre que desafía su poder:
¡tenías, que estrellarte o abatirme!
¡No pudo ser!

Tú eras el océano, y yo la enhiesta
roca que firme aguarda a su vaivén:
¡tenías que romperte o que arrancarme...!
¡No pudo ser!

Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque...
¡No pudo ser!


Rimas LII- LXXIX: EL DOLOR DEL AMOR, LA SOLEDAD Y LA MUERTE.

La más conocida de este grupo es sin duda la Rima LII, en la que el poeta añora tiempos pasados que ya no volverán a repetirse:

Volverán las oscuras golondrina,
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán;
pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
esas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán;
pero aquellas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
esas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate,
¡así no te querrán!

En sus últimos poemas, como es el caso de la Rima LXXV, Bécquer comienza a hacerse preguntas sobre la muerte, victima, seguramente de una ya avanzada tuberculosis:

¿Será verdad que cuando toca el sueño
con sus dedos de rosa nuestros ojos,
de la cárcel que habita huye el espíritu
en vuelo presuroso?

¿Será verdad que, huésped de las nieblas,
de la brisa nocturna el tenue soplo,
alado sube a la región vacía
a encontrarse con otros?

¿Y allí, desnudo de la humana forma;
allí, los lazos terrenales rotos,
breves horas habita de la idea
el mundo silencioso?

¿Y ríe y llora, aborrece y ama,
y guarda un rastro de dolor y gozo,
semejante al que deja cuando cruza
el cielo un meteoro?

¡Yo no sé si ese mundo de visiones
vive fuera o va dentro de nosotros;
pero sé que conozco a muchas gentes
a quienes no conozco!


Sólo me quedan dos cosas por decir: que ojalá disfrutéis tanto de la obra poética de Bécquer como yo y que a ver si algún buen samaritano me inventa pronto una máquina del tiempo para poder hacer con Bécquer la sección “Un café con...”

Gracias a todos y a todas por vuestra lectura.

2 comentarios:

  1. ¡Hola! La verdad es que Bécquer es uno de mis autores preferidos a la hora de estudiar Literatura (y con tan buena suerte de que me tocó en Selectividad :)) Me encantan sus poemas :) Un besoo <3

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    1. Hola Sary.
      Muchas gracias por pasarte.
      Para mí también es el mejor.
      Abrazos "blogueriles"

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